Cómo mejorar el tránsito de los pasajeros en la terminal con técnicas biométricas

  • 26 Sep 2018
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Por primera vez en la historia, en 2017 el número de pasajeros aéreos superó los 4.100 millones de personas. Unas magnitudes impresionantes si se tiene en cuenta que en la Tierra hay algo más de 7.000 millones de habitantes.


Las cifras continúan incrementándose y con ellas la necesidad de gestionar de forma cada vez más eficiente los recursos, siempre limitados, de los aeropuertos sin que la calidad del servicio que se ofrece a los pasajeros se vea mermada.


En Ikusi nos hemos decantado por las tecnologías biométricas como la fórmula más eficaz para proporcionar a los gestores aeroportuarios la información que necesitan para que el tránsito de los pasajeros en la terminal sea fluido. 


Hemos desarrollado la aplicación software FULMAR que permite medir múltiples parámetros: cuánto tarda un pasajero en su tránsito por el aeropuerto, cuáles son los tiempos de espera, la cantidad de gente en zonas concretas de la terminal, el ritmo de procesamiento en cada arco de seguridad…


Pero, ¿por qué Ikusi se ha decantado por la tecnología biométrica facial? 


Hay múltiples razones. Una de las principales es que la biometría facial es eficaz y precisa y al mismo tiempo anónima y pasiva, cumple con las especificaciones de las leyes de protección de datos.


Además, la solución software que ha desarrollado Ikusi permite garantizar los estándares de eficacia de una solución de última generación utilizando cámaras disponibles en el mercado, lo que facilita el despliegue de la solución y minimiza los costes en los que se incurre.


Estamos, por tanto, ante una tecnología muy eficiente que permite monitorizar el comportamiento de los pasajeros en la terminal y conocer el rendimiento de los recursos disponibles en relación al número de pasajeros.


La inteligencia que aporta FULMAR permite adquirir, procesar, analizar y comprender las imágenes que proporcionan las cámaras combinando el procesamiento de la información en tiempo real con los datos históricos que el sistema va recabando. 


Los datos se transforman así en información de valor para que los gestores de los aeropuertos puedan mejorar los niveles operativos de las infraestructuras aeroportuarias, adaptando los recursos a las necesidades de cada momento, manteniendo la calidad de la experiencia percibida por los pasajeros y garantizando en todo momento la seguridad que requieren estas infraestructuras.