Responsabilidad social empresarial como estrategia de negocio

30 de septiembre de 2021

Responsabilidad social empresarial como estrategia de negocio

Bajo una perspectiva macro, cambiar el mundo puede parecer una utopía principalmente si consideramos que cada país tiene sus propios objetivos e intereses. Sin embargo, cuando reflexionamos a nivel micro y sobre todo, contamos con el apoyo de las organizaciones, grano tras grano, este puede convertirse en un reto posible. A partir de esta premisa, surge la necesidad de hablar de la responsabilidad social empresarial o RSE.

Pero, en efecto, ¿qué es la responsabilidad social empresarial y por qué se ha transformado en un concepto estratégico para las organizaciones?

Si estas preguntas también agobian tu mente, aprovecha la ocasión y dedícale tiempo a la lectura de nuestro artículo.

A continuación, encontrarás mucha información valiosa acerca de este tema e incluso, aprenderás a estructurar una política RSE en tu negocio.

¡No te detengas!

Entiende qué es la responsabilidad social empresarial

Gracias a su influencia social y política, las empresas cumplen un rol que rebasa la generación de empleos y de riqueza actuando de este modo, como un mecanismo de transformación de realidades mediante el desarrollo y cumplimiento de acciones de responsabilidad social empresarial.

Básicamente, una empresa socialmente responsable debe estructurar sus acciones considerando una gestión ética y transparente acaparando cuestiones inherentes a:

  • Calidad de vida.
  • Bienestar de sus equipos.
  • Relación con los stakeholders.
  • Reducción de sus impactos negativos en la comunidad y en el medio ambiente.

Pero, ¡atención!

Vale la pena recalcar que una efectiva política RSE no consiste en acciones aisladas y esporádicas, sino en dinámicas regulares que fomenten la inclusión del sentido sustentable en la cultura corporativa y en el comportamiento para luego, integrarlo al ADN del negocio.

Créenos: no estamos exagerando cuando decimos que las acciones de responsabilidad necesitan incorporarse a la esencia del negocio. ¡Esto es indispensable para que ocurran los cambios necesarios a nivel operacional, táctico y estratégico abriendo espacio de este modo, para la adopción de una mentalidad innovadora!

De hecho, la estructuración de políticas de esta índole no solo ha sido impulsada por la perspectiva social y ambientalmente correcta, sino también ha sido fruto de los profundos cambios en el perfil de consumo de la generación Z. 

Tanto es así que, de acuerdo con una investigación realizada por Nielsen, estos consumidores manifiestan una gran preocupación por el futuro del planeta por lo que tienden a emprender prácticas comerciales conscientes y en pro del desarrollo sostenible.

Por lo tanto, además de la preocupación genuina con el bienestar social y ambiental, las empresas necesitan desarrollar medidas cada vez más sustentables teniendo en mente la atracción y fidelización de sus clientes.

¡Quítate la venda! 5 mitos sobre la RSE

Después de conocer el concepto de la responsabilidad social empresarial, te encuentras listo para entender la inconsistencia de algunos de los mitos más recurrentes acerca de este tema.

1. Las acciones sustentables generan costos

Una buena parte de los gestores cree que las políticas sostenibles impactan negativamente en la rentabilidad del negocio y disminuyen el margen de beneficio. ¡Este es un grave error!

De hecho, para gestionar un negocio bajo una perspectiva sostenible es esencial cambiar la perspectiva posicionando a la adopción de dichas medidas como una poderosa inversión que, a la larga, fomenta un robusto retorno financiero.

Cuando las acciones se estructuran correctamente, es posible reducir los costos evitando los desperdicios y maximizando el aprovechamiento de los recursos y todo esto conlleva a una mejora en el potencial de captación de clientes, ya que se ofrecen productos y servicios más atractivos en términos sustentables. 

Además, las empresas pueden implementar muchísimas acciones sostenibles sin aportar capital como:

  • Reutilizando los materiales de oficina.
  • Economizando energía eléctrica.
  • Usando agua con cautela.
  • Eliminando el papeleo excesivo.
  • Prefiriendo productos reciclados.

En definitiva, esas acciones gratuitas y aparentemente simples no solo mitigan gastos con energía y recursos, sino también difunden la filosofía sostenible entre los grupos de trabajo promoviendo su concientización.

2. Solamente las grandes empresas pueden implementar la RSE

Como la mayor parte de las grandes empresas ha posicionado la RSE como una estratégia -tema que abordaremos más adelante- divulgando sus acciones en los medios, muchos gestores y empresarios de pequeños negocios creen que la gestión sustentable es una exclusividad de los grandes del mercado.

Es importante disuadir esa idea, dado que al adoptar medidas simples como las señaladas supra, pueden generar impactos fabulosos en los pequeños negocios principalmente en cuanto a la economía de costos y a la imagen de la empresa ante su público.

3. Los cambios deben ser rápidos y grandiosos

Los cambios pueden -¡y deben!- ser paulatinos y escalables por lo tanto, este es un mito que necesita erradicarse del ámbito corporativo.

Ante esta óptica, es preferible desarrollar un plan de transición que incluya acciones de forma lenta y efectiva suavizando así los posibles impactos internos y permitiendo las adecuaciones necesarias para asegurar un ambiente socialmente más responsable.

4. La sustentabilidad está a la moda

Es importante aclarar que la tendencia ha venido para quedarse principalmente si consideramos la intensificación del consumo consciente y el enfoque en el futuro de la preservación ambiental.

Por lo tanto, echa a un costado la perspectiva de fenómeno y empieza a considerar a la RSE como un poderoso diferencial de mercado y una gran ventaja ante la competencia. 

5. Los negocios socialmente responsables no son rentables

Al considerar todos los mitos abordados hasta el momento, podemos entender fácilmente por qué es un error considerar que una empresa responsable no genera beneficios.

Para eso, basta con pensar que un negocio que inculca un pensamiento sustentable y prácticas ecológicas y socialmente correctas entre sus colaboradores aumenta la probabilidad de llamar la atención de nuevos consumidores, mucho más exigentes y comprometidos con el desarrollo sostenible.

En consecuencia, tiende a elevar su capacidad comercial, incrementar el volumen de ventas y así, optimizar sus ganancias llevando la rentabilidad corporativa al siguiente nivel.

Ventajas por las que vale la pena implementar una sólida política RSE

Como mencionamos anteriormente, desarrollar acciones de RSE no solo favorece el ambiente externo, sino también permite que la empresa alcance mejores resultados tanto mercadológicos como financieros.

Bajo la perspectiva interna, al implementar dichas medidas, es posible fortalecer los negocios para que futuramente, logren superar crisis económicas y sociales de forma mucho más eficiente que la competencia.

Asimismo, la estructuración de prácticas sustentables proporciona las siguientes ventajas a las empresas:

Enfatiza la imagen positiva

Demostrar preocupación por el futuro de la sociedad y del medio ambiente genera en los consumidores una sensación de protección extraordinariamente efectiva cuando hablamos de mejorar la reputación de la marca.

En este sentido, vale la pena repetir que el público es cada vez más consciente de la necesidad de cuidar del entorno y emprender prácticas de sustentabilidad social, por lo tanto, las marcas que absorben esta demanda y la atienden con eficiencia, logran conquistar y satisfacer más clientes.

Promueve la fidelización del público

Al estimular buenos sentimientos en la audiencia impactando su lado emocional y satisfacerla con su política de RSE, aumenta la probabilidad de fidelizar a los consumidores y convertirlos en eximios embajadores de la marca recomendándola a su círculo social e incentivando la compra de sus soluciones.

Contribuye con la sociedad

Más allá de los objetivos económicos embutidos en la incorporación de una política de responsabilidad social empresaria, es imprescindible que las empresas tengan en cuenta que sus acciones colaboran abundantemente a una sociedad más justa y un ambiente más limpio.

Es decir, estas medidas están directamente vinculadas a la moral y ética corporativa.

Fomenta la retención de los mejores talentos

Ser una empresa socialmente responsable significa priorizar los derechos del ciudadano posicionándolos en el centro de las decisiones estratégicas de los recursos humanos. Así pues, una empresa que fomenta la sustentabilidad en la esfera social debe poner en primer plano tanto la calidad de vida como el bienestar de la población. 

¡Y esto se convierte en un poderoso aliado de la fidelización de los colaboradores! 

Esto ocurre porque las personas entienden que la empresa se esfuerza para asegurar su integridad, seguridad y otras necesidades básicas como subsistencia y reconocimiento.

Aumenta la motivación y la productividad

Cuando los colaboradores se sienten cómodos, les agrada el clima interno y son reconocidos bajo la perspectiva financiera y/o social logran trabajar con satisfacción, ya que cuentan con los insumos, técnicas y recursos necesarios para poner en marcha sus actividades maximizando los resultados. 

En consecuencia, esto impacta en su productividad y en la disposición para desarrollar su función con eficiencia.

Genera un importante diferencial competitivo

Contar con una política RSE bien estructurada también es un punto favorable en términos competitivos.

De hecho, todos los detalles se convierten en recursos estratégicos y relevantes cuando la intención es posicionarse mejor en el mercado por lo que adoptar una postura socialmente responsable se convierte en el as bajo la manga ante un público atento y muy comprometido con el futuro del planeta.

Se observa entonces que, planificar y poner en marcha una política RSE que abarque tanto los valores y principios del negocio como las demandas externas en términos ambientales, económicos y sociales incide de forma contundente en las proyecciones y en los resultados de los negocios.

3 certificaciones otorgadas a las empresas socialmente responsables

Además de todos los diferenciales señalados supra, las empresas que implementan una política de responsabilidad social también pueden obtener certificaciones y distintivos optimizando así, su reputación en el mercado a través de documentos reconocidos por entes gubernamentales y/u órganos internacionales.

A continuación, conoce algunas certificaciones sumamente relevantes para las organizaciones que desean posicionarse como empresas socialmente responsables.

1. Distintivo ESR

Creado por el Centro Mexicano para la Filantropía en conjunto con la Alianza por la Responsabilidad Social Empresarial, consiste en un reconocimiento tanto a nivel empresarial como académico y gubernamental que aporta ventajas fabulosas como:

  • Facilita la contratación y la retención de los mejores talentos del mercado, pues promueve vínculos a largo plazo alineando los objetivos personales a los retos corporativos.
  • Mejora el panorama de ventas gracias a la diferenciación de los productos y por el hecho de facilitar el acceso a los mercados mundiales.
  • Fomenta el cumplimiento legal mejorando el entendimiento de las demandas legales y las exigencias normativas.
  • Disminuye la presión de los órganos de fiscalización.
  • Incrementa la confianza de los inversionistas y el acceso a crédito y financiamientos.
  • Optimiza la imagen del negocio ante sus grupos de interés y estimula la fidelidad de sus clientes.

2. Certificación SA 8000

Creada por la Responsabilidad Social Internacional, miembro del Consejo de Prioridades Económicas, esta certificación internacional es considerada como el estándar independiente de puestos de trabajo más relevante a nivel global y puede aplicarse a todas las empresas, independientemente de su rubro.

En la certificación SA 8000 se abordan temas de extremada relevancia en el ámbito social como seguridad en el trabajo, salud, trabajo forzado e/o infantil, discriminación, remuneración, entre otros aspectos que impactan el bienestar de las personas.

Más allá de definir estándares relacionados con el puesto de trabajo, la certificación acapara acuerdos internacionales como los convenios de la Convención de Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño.

Las empresas que logran obtener este reconocimiento, reflejan la importancia que le atribuyen al impacto social de sus actividades y la consideración de las condiciones de trabajo tanto de sus colaboradores como de los proveedores e inversionistas.

Entre las principales ventajas ofrecidas por el estándar, destacamos:

  • Optimiza la gestión de la cadena de suministro.
  • Asegura la conformidad y el cumplimiento de los estándares mundiales. reduciendo el riesgo de negligencia e inconvenientes legales.
  • Demuestra lealtad con los stakeholders y equipos de trabajo.
  • Refuerza el compromiso social de forma auténtica en el momento de firmar contratos locales e internacionales.

3. Certificados AENOR

El organismo oficial de certificación Aenor tiene como finalidad traducir la normativa internacional como es el caso de ISO. 

Básicamente, por tratarse de un ente reconocido a escala global, contar con su certificado no solo abre puertas para nuevos negocios, sino también fomenta la confianza de los consumidores, colaboradores y otros públicos de la empresa.

En lo que concierne a la adjudicación de certificados RSE relacionados con la salud, seguridad y el medio ambiente, Aenor es estricta demandando así, que las organizaciones pongan atención y prioricen los siguientes cuidados:

  • Ambiente de trabajo adecuado.
  • Gestión de personal acorde con los derechos de los trabajadores.
  • Cumplimiento de las normas que rigen dichos campos.
  • Adopción de medidas preventivas principalmente en términos de seguridad laboral.

La certificación AENOR permite utilizar la marca ER, lo que conlleva al alcance de los siguientes beneficios:

  • Incrementa el potencial competitivo, pues demanda la mejora de los procedimientos internos estimulando la economía de recursos.
  • Agrega valor a la marca, puesto que sus auditores expertos trabajan con eficiencia manteniendo un alto y homogéneo nivel de calidad.
  • Impacta positivamente en la obtención de ingresos.

RSE como estrategia de negocio: breve guía para implementarla en tu negocio

A medida que avanzamos en el contenido, recalcamos la idea de que la responsabilidad social corporativa se ha convertido en un diferencial para los negocios principalmente en términos de competitividad, excelencia y rentabilidad.

Así pues, podemos considerarla como una potente estrategia empresarial que busca a través del fortalecimiento del vínculo con los públicos, tanto interno como externos, añadir valor a la marca y, por consiguiente, alcanzar un mejor posicionamiento en el mercado.

Como mencionamos al inicio del artículo, la RSE es indispensable para las organizaciones, dado que sus actividades interfieren en la realidad social y ambiental, ya sea de forma positiva o negativa. 

Por este motivo, es indispensable que los negocios adopten conductas sustentables en su cotidiano estimulando así, que sus colaboradores mantengan una postura más consciente y alineada con esa cultura sostenible.

Para ayudarte a integrar una sólida política de responsabilidad social empresarial en tu negocio, te brindamos una guía rápida -¡pero muy eficaz!- para hacerlo de forma definitiva y exitosa:

1. Reconocimiento de la necesidad

Este primer paso debe emprenderse observando las particularidades relacionadas con el tamaño del negocio.

No obstante, en términos generales, los emprendedores/ altos ejecutivos necesitan concientizarse de que adherir a las medidas RSE se ha transformado en una condición de subsistencia y diferenciación principalmente por el impacto económico.

Además, es importante señalar que es una forma interesante de liderar por el ejemplo y así, incentivar que las personas comiencen a trabajar adoptando una postura más sostenible.

2. Realización de un Diagnóstico de responsabilidad social y ambiental

El diagnóstico permite evaluar los impactos de la organización en el medio y detectar la manera como sus actividades afectan a los stakeholders. Luego de esta análisis, la empresa está lista para decidir cuáles son las prácticas que se ajustan mejor al modelo de negocio.

3. Estructuración de la política RSE

Redactar una política que abarque los derechos y deberes de cada uno en pro del desarrollo sostenible es un mecanismo de formalización del compromiso con el bien social.

Más que hablar, sugerir y planificar, es necesario estructurar un documento que sirva como base norteando las decisiones de las empresas hacia medidas y soluciones que promuevan las ganancias sin perder cuidado del desarrollo socialmente sostenible.

4. Promoción de la cultura interna socialmente responsable

Es importante sensibilizar a los colaboradores acerca de los motivos por los que vale la pena ser una empresa socialmente responsable y para lograrlo, nada mejor que invertir en la comunicación.

Al desarrollar un vínculo más efectivo entre las partes abriendo espacio para el intercambio de información y quitando la burocracia para acceder a la alta gestión, la empresa promueve las prácticas sustentables de forma más efectiva, ya que cuenta con el apoyo de sus equipos de trabajo.

5. Ejecución de las acciones regularmente

De la mano con el paso anterior, integrar las acciones al cotidiano de la empresa implica conocer los públicos a punto de convencerlos a involucrarse y asumir las acciones como propias. 

Para eso, la empresa debe analizar profundamente todos los stakeholders y luego, enfocar sus acciones para encantarlos y atraerlos, por ejemplo, desarrollando un programa de voluntariado empresarial y/o implementando acciones que abarquen la comunidad.

6. Evaluación del impacto de las medidas RSE

Es indispensable verificar la calidad y los resultados de las acciones desarrolladas no solo para evitar el desperdicio o el uso abusivo de recursos, sino también para reforzar los puntos positivos y reflexionar acerca de los resultados deficientes buscando incorporar medidas más efectivas en el futuro.

Como ves, poner en marcha la responsabilidad social como estrategia empresarial es un proceso que exige tiempo, dedicación y sobre todo, conocimiento acerca de las mejores prácticas. Así que, ¡manos a la obra!

4 empresas conocidas por sus prácticas de responsabilidad social empresarial

Si luego de leer nuestro contenido, aún tienes dudas sobre la importancia de las acciones RSE como estrategia de negocios, eliminalas ahora mismo conociendo las empresas con amplio reconocimiento mundial que han sido favorecidas por este enfoque más sostenible:

1. Alcoa

La mayor fabricante de aluminio en el globo, desarrolla acciones que fomentan el equilibrio entre el desarrollo económico y la preservación ambiental. Gracias a sus poderosas inversiones, ha logrado reducir el impacto de la minería en el medio ambiente y garantizar beneficios sociales en las regiones donde actúa.

2. Braskem

Pionera en la fabricación del plástico verde y una de las industrias petroquímicas más relevantes del mundo, Braskem invierte abundantes recursos financieros en investigación e innovación proporcionando así, una buena infraestructura y personal capacitado para desarrollar y poner en marcha las mejores acciones de sustentabilidad.

3. Bunge

Reconocida como una de las mayores empresas en el rubro alimenticio y de fertilizantes a nivel global, la gigante ha emprendido diversas acciones con el afán de posicionarse como empresa socialmente responsable entre las que destacamos la creación de envases biodegradables.

Asimismo, la organización trabaja constantemente para reducir la generación de residuos.

4. HSBC

Hace 3 años, el banco HSBC creó el programa “Climate Partnership” para entrenar y estimular a que los funcionarios desarrollen una conducta ecológicamente sustentable. El programa ha sido extremadamente exitoso a punto de la institución considerarla como un motor de buenos negocios.

Considerando todo lo expuesto hasta el momento, concluimos que la responsabilidad social empresarial es una forma inteligente de orientar los negocios convirtiendo a la empresa en una pieza clave en el desarrollo de la sociedad.

Para ocupar ese lugar de prestigio, es indispensable que exista una relación armónica entre las demandas comunitarias y las necesidades corporativas, sincronicidad que es posible gracias a la planificación de prácticas coherentes fundamentadas en la ética pública. 

De esta manera, es posible trabajar preservando los intereses empresariales sin poner en riesgo las acciones que colaboren con el bienestar de la sociedad en general.

Si te ha gustado este tema y quieres seguir aprendiendo sobre las nuevas prácticas en el ámbito empresarial, aprovecha la visita al blog y lee nuestro artículo sobre las principales estrategias de innovación.

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