7 retos empresariales en la pospandemia

June 11, 2021

La pandemia de COVID-19 ha cambiado la vida, prácticamente, de casi todos los seres humanos en algún sentido. Pese a ello, en el ámbito de los negocios, esto no tiene por qué ser algo negativo ni mucho menos mortal: ahora bien, sin duda, hay retos empresariales en el periodo pospandemia que las compañías de todos los tamaños tendrán que enfrentar.

Las empresas han entendido la importancia y descubierto la necesidad de la transformación digital, la implementación de tecnología y la adopción de nuevos métodos de trabajo y de negocios que les permitan ser más ágiles y flexibles.

Más allá del escenario a nivel sanitario, los negocios tienen una gran oportunidad de modernizarse y prosperar si entienden —y prevén— los retos empresariales y estrategias de negocios que describiremos a continuación:

1. Adaptarse al trabajo remoto

La pospandemia generó las condiciones laborales y económicas para que muchas empresas alrededor del mundo dieran un paso que no estaba en sus planes a corto plazo: el teletrabajo. La modalidad home office fue parte de la dinámica social y empresarial que reinó desde el origen de la pandemia.

La posibilidad de que la fuerza laboral continúe ejecutando sus tareas desde su hogar —o cualquier otro sitio— es uno de los retos empresariales que los negocios deberán superar para poder mantenerse rentables durante los próximos años.

En efecto, la modificación y modernización de las etapas productivas de los negocios para adaptarlas a las condiciones del trabajo remoto constituye una de las prioridades que muchas compañías se han impuesto para prever cualquier evento y protegerse operativa y financieramente.

Cuando una empresa empieza a operar de forma remota, es necesario explorar las competencias críticas que los empleados deben tener para colaborar digitalmente y prepararse para ajustar las estrategias de experiencia de los mismos.

2. Expandir la recolección de datos

La digitalización de las operaciones —en casi todos los giros posibles— ya es una realidad y, con ello, la oportunidad para las empresas de utilizar los datos que se generan para mejorarse a sí mismas. No obstante, aún son pocas las organizaciones que usan la tecnología para monitorear a los empleados más allá de registrar las entradas y salidas o el uso de la computadora.

Uno de los retos empresariales más importantes en la pospandemia es el uso de estas soluciones para acompañar la productividad, medir el compromiso o engagement de los empleados y poder entender, a ciencia cierta y desde un panorama amplio, la experiencia de los colaboradores durante sus jornadas laborales.

Medir datos sobre la salud y la seguridad que generan los integrantes de un negocio para determinar el seguimiento de las mejores prácticas y el correcto uso de la información y análisis de la fuerza laboral —sobre todo en trabajadores remotos— es clave para prever y superar los problemas más críticos que se puedan generan durante los años venideros.

3. Disponer de trabajadores de contingencia

La incertidumbre económica, social y política que generó la pandemia ha causado que muchas personas hayan perdido sus trabajos y, a su vez, el surgimiento de nuevos modelos de trabajo menos tradicionales.

Muchas organizaciones alrededor del mundo han respondido al impacto financiero de la COVID-19 mediante la reducción de sus presupuestos, pero esto ha cambiado en los últimos meses: los trabajadores de contingencia han permitido que los negocios puedan continuar operando con mayor flexibilidad en la gestión del personal.

Por esta razón, uno de los retos empresariales de los próximos meses y años será incorporar otros modelos de empleo en tu organización, por ejemplo, el intercambio del talento con otras empresas o el pago por proyectos, es decir, si se ejecuta el 80 % del trabajo, se paga solo el 80 % del contrato.

Esta posibilidad no solo supone un reto a nivel logístico para las empresas, sino una oportunidad de ahorrar costos al no incorporar trabajadores a tiempo completo y, al mismo tiempo, una oportunidad de gestionar y aplicar los sistemas de ejecución para poder determinar los beneficios que se brindarán a los empleados.

4. Transformar al empleador hacia un rol de seguridad social

La pandemia de alguna manera "normalizó" la tendencia de que los empleadores extendieran su rol hacia la salud mental, física y financiera de los empleados. De esta manera, apoyos como permisos por enfermedad, asistencia económica, ajustes de horarios y las provisiones de cuidados de infantes forman parte de esta política en múltiples sectores en la actualidad.

De hecho, algunas organizaciones se han lanzado hacia la preservación de sus comunidades, por ejemplo, mediante el cambio de sus operaciones para manufacturar bienes y entregar servicios para combatir los efectos de la pandemia y la oferta de fondos de ayuda, entre otras cosas.

Sin duda, este reto de transformarse en una compañía más social ha mutado la manera en como los empleadores ven la experiencia de sus empleados; los factores personales sobre los elementos externos ahora deben tener prioridad en relación con lo que debe importar a gerentes y directores de empresas.

Evidentemente, la ejecución de estas medidas puede resultar en una vía efectiva de promover la salud física y proporcionar el bienestar mental de los empleados, no solo para estimular una mayor productividad, sino también para favorecer su experiencia y su satisfacción.

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5. Separar habilidades críticas de los roles

Antes de la COVID-19, los roles críticos eran vistos como ejecuciones a través de habilidades específicas o las capacidades requeridas por una organización para alcanzar ciertos objetivos estratégicos. Ahora mismo, los empleadores se han dado cuenta de que existe otra categoría dentro de los roles críticos: los puestos que son fundamentales para alcanzar el éxito de los flujos de trabajo esenciales.

Como parte de los retos empresariales pospandémicos, está construir un flujo de trabajo o workflow menos enfocado en roles y más en las habilidades necesarias para manejar la organización hacia un estado más competitivo que permita tomar ventaja usando los flujos de trabajo como combustible.

Asimismo, estimular y motivar a los empleados a desarrollar estas aptitudes críticas —que potencialmente atraigan múltiples oportunidades para su carrera profesional más allá de prepararles para el siguiente puesto— es clave.

El ofrecimiento de mejores apoyos para el desarrollo profesional en puestos de importancia, cuando haga falta, también supone otro de los grandes retos empresariales que enfrentarán las organizaciones de aquí en adelante.

6. Humanizar a los empleados

Mientras algunas empresas han dado un paso hacia adelante en pro de reconocer la crisis humanitaria originada por la pandemia y han priorizado el bienestar de sus empleados sobre sus resultados de negocios, otras han empujado a su fuerza laboral a trabajar en condiciones mínimas que constituyen un riesgo, con poco o nulo apoyo.

Como organización, debes definir muy bien el enfoque o el lado que más representará a tu empresa y, simultáneamente, ser consciente de los efectos que ello producirá en tu fuerza laboral y en la experiencia de trabajo en el mediano y largo plazo.

Por ejemplo, si tienes trabajadores remotos, tocar temas para saber si estos son tratados igual que los que trabajan on-site o si se ha estimulado la participación e integración de la cultura de la inclusión dentro de las operaciones, son algunos de los retos que se presentarán en este ámbito.

7. Definir empleados de primer nivel

Antes de la pandemia, las empresas ya enfrentaban las exigencias por parte de sus colaboradores sobre la transparencia y el cumplimiento. A partir de esta, los empleados y posibles candidatos juzgarán a las organizaciones según la manera en la que tratan a sus empleados durante la misma.

Por este motivo, tomar decisiones basadas en resolver problemas o urgencias inmediatas durante la crisis sanitaria, pensando en primer lugar en el impacto que tendrán en el largo plazo en términos de branding y la marca sobre la empleabilidad, será fundamental durante los próximos años.

Por ejemplo, si el CEO y los líderes ejecutivos de una empresa toman decisiones arbitrarias sobre lo relacionado a recortes de salarios, deben empezar por analizar sus propios sueldos: este tipo de decisión permitirá que los impactos más severos de la crisis sean absorbidos por la parte alta de la jerarquía en lugar de la base trabajadora y más susceptible.

Una compañía verdaderamente progresista y enfocada en el bienestar de sus empleados se comunica de manera abierta y frecuente con estos para demostrar cómo ellos pueden apoyar a sus colaboradores a pesar de las medidas de ahorro.

Cuando sea posible, busca oportunidades para formar sociedades de intercambio de talentos con otras compañías para reubicar individuos que hayan sido desplazados de su puesto o removidos de la empresa por decisión financiera.

¡Listo! Estos 7 retos empresariales constituyen los más importantes y previsibles que enfrentarán los negocios de aquí hacia el futuro.

Preparar a tu empresa para modificarse y modernizarse es la mejor opción para garantizar la continuidad y la rentabilidad a pesar de los tiempos de incertidumbre y crisis económica.

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