La colaboración presencial y la tecnológica

7 de septiembre de 2021

Mikel Jaurrieta, director de Marketing y Comunicación Corporativa de Ikusi

Cuantas veces nos hemos preguntado en los últimos meses qué hubiera sido de nosotros sin la tecnología. Muchos no hubiéramos podido trabajar, estar en contacto con nuestra familia y amigos, ni tener acceso a una amplia oferta de ocio. La tecnología nos ha permitido seguir interactuando. Somos seres sociales, y lo necesitamos.

Pero precisamente porque somos seres sociales, la comunicación a través de los medios tecnológicos no lo es todo. Sentimos que algo se nos escapa. Diría que nos cuesta más generar empatía con los demás y relaciones de confianza. Dos cualidades imprescindibles para mantener relaciones en nuestro entorno personal y en el profesional.

La vuelta al trabajo híbrido y la posibilidad de volver a interactuar en nuestro día a día, de mantener reuniones cara a cara, nos ha devuelto a un ambiente que contribuye a que se genere con nuestros interlocutores un ambiente de cercanía que facilita la consecución de los objetivos que nos hayamos propuesto, ya sea abordar un proyecto, llegar a un acuerdo o explorar posibilidades de colaboración. Facilita el trabajo en equipo con nuestros colaboradores, clientes o proveedores.

Las relaciones digitales que posibilita la tecnología han sido la herramienta a la que nos hemos agarrado durante los meses más intensos de la pandemia para garantizar la continuidad de nuestra actividad de forma segura. Pero a medida que la situación sanitaria ha comenzado a mejorar –aunque con altibajos- la vuelta a la presencialidad ha empezado a abrirse paso progresivamente. Incluso altos responsables de grandes empresas tecnológicas mundiales, anunciaron hace ya un tiempo un regreso progresivo a las oficinas físicas porque entendían que sus equipos eran más creativos y eficientes cuando colaboraban presencialmente.

En definitiva, el contacto personal parece que es un acelerador, o un generador, de relaciones de confianza. Esas que permiten que exista continuidad en los vínculos entre las empresas y las personas que trabajan en ellas.

Como persona que trabaja en una empresa de servicios tecnológicos no quisiera que estas palabras se entendieran como una reticencia a las herramientas de colaboración que nos proporciona la tecnología. ¡Nada más lejos de mi intención! Simplemente quería poner en valor que, como animales sociales, damos lo mejor de nosotros cuando interactuamos de forma presencial con nuestros semejantes. Hemos comprobado la importancia de contar con herramientas virtuales, ¡vaya si lo hemos hecho! pero también hemos comprendido con mayor claridad la importancia de conjugarlas con las relaciones cara a cara.

Como decía el filósofo griego Aristóteles, “La virtud está en el término medio”

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