Conoce las principales diferencias entre IaaS, PaaS y SaaS

Conoce las principales diferencias entre IaaS, PaaS y SaaS

Para mejorar la gestión de tu empresa, conocer los distintos tipos de herramientas disponibles es un muy buen primer paso. Por esto te hemos preparado un contenido que te ayudará a saber más sobre las diferencias entre IaaS, PaaS y SaaS.

Comenzaremos con las definiciones y después realizaremos un análisis comparativo para que puedas distinguirlas y elegir lo más adecuado para tu empresa con base en las necesidades del departamento en que se utilizará en la compañía.

¿Qué es IaaS?

La infraestructura como servicio, o IaaS (Infrastructure as a Service) por su sigla en inglés, consiste en todas las soluciones que brindan la infraestructura y condiciones que un negocio necesita sin la necesidad de invertir presupuesto en los dispositivos o hardware especializado.

Es una alternativa adecuada cuando la empresa escala en desarrollo y requiere de una red sofisticada, especialmente porque los costos de contratar este tipo de soluciones son mucho menores a la adquisición de una infraestructura propia para el negocio.

Un ejemplo de este modelo es el que ofrece Amazon Web Service (AWS), que pone a disposición de las empresas máquinas virtuales que pueden ser configuradas con características específicas seleccionadas por los expertos de tu empresa.

Esta alternativa también ayuda a reducir los costos de mantenimiento de la infraestructura y los gastos iniciales de adquisición, que de otra forma podrían ser bastante elevados. Además, con una solución IaaS no sacrificas el control total de la gestión de tus herramientas.

¿Qué es PaaS?

Son las soluciones que ofrecen plataformas como servicio, por ello su nombre: PaaS, sigla de Platform as a Service en inglés. Este tipo de soluciones es la mejor elección cuando lo que se busca es desarrollar y gestionar aplicaciones propias con un impulso externo.

Esto es así debido a que la plataforma desde la que se crearán las aplicaciones es gestionada por una empresa externa, que cuenta con capacidad y monitoreo constante para mantener el rendimiento en óptimas condiciones.

Así será más fácil concentrarse solamente en las características específicas que buscas ofrecer en la aplicación, y no en la construcción desde cero de una plataforma que la sostenga.

Como en el caso de las IaaS, el rendimiento de la plataforma en que se desarrollan las aplicaciones está garantizado, ya que se gestiona por fuera. Sin embargo, seguirá manteniéndose el control de las aplicaciones y la información en manos de tu compañía.

¿Qué es SaaS?

El software como servicio, o SaaS (Software as a Service), suele ser un conjunto de soluciones que facilitan la gestión de todas las herramientas utilizadas por una compañía desde la nube.

Implica delegar la gestión prácticamente de forma total. Sin embargo, una buena solución de SaaS puede optimizar el rendimiento y calidad de una empresa, sobre todo si mantiene canales de comunicación abiertos y diversos para sus clientes.

Diferencias entre IaaS, PaaS y SaaS

Como habrás visto un poco por las definiciones anteriores, lo que tienen en común estas soluciones es que todas se basan en la nube. Sus diferencias, por otra parte, tienen que ver con el grado de gestión directa que permiten implementar.

Mientras que una solución IaaS puede ser la adecuada si quieres mantener un equilibrio en cuanto al poder de gestión inmediata, una suite de SaaS podría dificultar la resolución de problemas porque la gestión de muchos más departamentos está en manos de terceros.

Un ejemplo de esto es que una solución IaaS está a cargo de la gestión de la virtualización, servidores, redes y almacenamiento. Por su parte, las soluciones SaaS gestionan todas esas áreas y también las aplicaciones, información, ejes, tiempo de ejecución y software.

De cualquier manera, es importante que recuerdes que una buena empresa de SaaS pondrá a tu disposición varios canales de comunicación y se mantendrá siempre abierta para escuchar las inquietudes o problemas de gestión que pudieran surgir.

Esta es la razón por la que este último tipo de soluciones puede ser de las mejores que existen para ayudarte a ahorrar dinero en tu empresa y mejorar la seguridad, contando con un soporte especializado.

Cómo seleccionar la opción adecuada para tu empresa

Como cualquier otra decisión que involucre destinar recursos empresariales, esta requiere un proceso detallado y una investigación profunda de varias alternativas viables para tu compañía.

1. Realiza un análisis de las condiciones actuales y enfócate en lo que no tienes

En primer lugar, deberás realizar una evaluación global de tu negocio en la que determines qué tipo de servicios necesitas contratar de proveedores externos. Recuerda que es fundamental empezar anotando aquellas áreas en que hay carencias evidentes.

De esta manera será más fácil elegir soluciones que complementen a tu empresa, lo que mejorará la calidad de los procesos, productos y servicios brindados.

2. Busca la mejoría en los elementos que ya tienes

Después, será ideal que revises cuántos de los servicios que gestionas por cuenta propia podrían mejorar con la intervención de proveedores de servicios. Así, podrás determinar si el servicio SaaS, PaaS o IaaS es el indicado para mejorar los elementos con que ya cuentas.

3. Piensa en el desarrollo y ritmo de crecimiento

Otro elemento que es importante que tomes en consideración es el grado de desarrollo de tu empresa y el ritmo al que crece. Esto determinará qué tipo de solución necesitas en ciertos departamentos.

También es una pieza clave para elegir una suite más completa y escalable para todo tu negocio con base en las necesidades específicas de crecimiento que observes.

4. Compara las distintas alternativas de soluciones y decide

Por último, será de mucha utilidad que generes un mecanismo que te permita comparar las ventajas, desventajas y herramientas que ofrece cada solución que hayas contactado, investigado y analizado.

Esto te permitirá confrontar la compatibilidad entre las necesidades de tu empresa y las posibles soluciones que tienes cotizadas de forma clara y precisa. También será bueno que consideres crear una serie de cuestionamientos para los proveedores de servicios.

De esta manera será más fácil que plantees de antemano las dudas sobre seguridad o gestión que puedan incomodarte o causarte problema desde la prospección de presupuestos y personalización de las soluciones.

Una vez hecha la decisión, no olvides que el monitoreo constante de estos servicios permitirá que obtengas el máximo beneficio, por lo que cambiar de opinión después de un tiempo o al concluir los contratos pactados siempre es una alternativa válida.

Ahora que sabes las diferencias entre SaaS, IaaS y PaaS, te invitamos a conocer más sobre la nube como servicio. Te permitirá indagar más sobre cómo funcionan estas soluciones, lo que te dará más confianza al momento de decidir qué opción implementar en tu empresa.

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